El fin de semana próximo pasado se declaró la Emergencia Hídrica en Villa Carlos Paz y el resto de las comunas circundantes al Lago San Roque, coincidentemente después que el canal de TV Telefe, en su noticiero del medio día del Jueves 29, pusiera en imágenes la crisis que afecta a la región desde hace ya varios meses.

Las camionetas de las diferentes comunas circulaban permanentemente anunciando la Alerta Roja, la prohibición del llenado de piletas, riego de jardines o cualquier otra que no fuera para consumo humano y las severas multas que se impondrían en caso de contravenir estas ordenanzas.
Lo sorpresivo para los que habitamos esta zona, no fue precisamente la alerta roja, sino que previamente no hubiera habido una alerta amarilla, naranja, azul o del color que usted quiera imaginarla.
Como si a los responsables de turno la novedad de la falta de agua les hubiera caído como "peludo en bandeja", así de un día para otro.
Porque no se han visto inspectores recorriendo y cobrando multas a los que desde hace meses dejan los aspersores en sus parque abiertos durante todas las noches o aquellos que tienen sus casas de veraneo en las cuales un caño pinchado ha estado perdiendo durante varias semanas seguidas.
Como siempre, hoy las consecuencias las pagamos todos, culpables e inocentes, responsables o desidiosos.
Y esto recién es el comienzo.
Desde hace una década que la zona viene teniendo un crecimiento demográfico sostenido, que se ha establecido sin la menor contención por parte de las comunas que la conforman.
Esto trajo aparejada la falta de un sistema de red cloacal, por lo que las aguas servidas, drenan por lo que comúnmente se denomina "una sangría" entre la tierra y la piedra hacia el cauce del lago.
Mientras el Lago tiene agua, todo esto se disimula y el turista queda encandilado ante el regalo que el paisaje pone ante sus ojos.
Cuando el lago se seca quedan literalmente al descubierto nuestras miserias humanas, resumidas en salamandras viejas, tubos de gas, botellas de vidrio e infinitas bolsas plásticas cargadas de basura.
Si el agua no llega, si no se realizan trabajos de infraestructura hídrica y cloacal, en poco tiempo lo único que podremos ofrecer al visitante será un lago de heces.
Todos esperan las lluvias, todos esperan lo que la naturaleza nos da. Lamentablemente nadie repara en lo poco o nada que nosotros devolvemos.
